Ahorro a largo plazo

Para ahorrar y, en su caso, para invertir es necesario adquirir una serie de habilidades como son la paciencia o la calma en los peores momentos de mercado


Aquellos inversores que son más reticentes a invertir deben saber que no hacer nada, cuesta dinero.

El no poner a trabajar tú dinero hace que lo pierdas. La inflación hace que tú dinero desaparezca y el largo plazo es un fiel aliado de los inversores.

El factor clave en toda inversión es el largo plazo, que permite que el interés compuesto multiplique nuestro dinero.

Tal y como podemos observar el mejor activo en el largo plazo han sido siempre las acciones.

Los análisis históricos evidencian que el paso del tiempo recompensa más que proporcionalmente la inversión en renta variable.

El largo plazo es nuestro aliado, la respuesta es la magia y el poder del interés compuesto.

A continuación, podemos observar cómo el largo plazo funciona, pero para ello la paciencia es un factor primordial y se suele perder en los peores momentos.

El largo plazo es fundamental y en la siguiente tabla podemos observar cómo se multiplica el dinero a medida que incrementamos el horizonte temporal.

En el eje vertical tenemos el número de años y en el horizontal la tasa de retorno y el número de veces que doblas tu dinero (representado en color amarillo).

Con una cartera al 3% tardaríamos 24 años en doblar nuestra inversión y podemos observar cómo la combinación de tiempo y rentabilidad es un factor clave a la hora de invertir.

Cuando se producen fuertes caídas, la peor decisión que puedes tomar es deshacerte de tus posiciones y si te acostumbras a este tipo de entornos tienes una ventaja competitiva.

Así, ante estos acontecimientos puedes hacer dos cosas: la primera es tener la capacidad de no hacer nada y la segunda es tener una fuerte convicción para comprar más, aunque con la primera bastaría para un inversor medio.

Además, otro factor que juega a nuestro favor es el tiempo y es que España es uno de los países del mundo con mayor esperanza de vida.

Tenemos una ventaja competitiva natural por vivir en España, al ser el segundo país del mundo con la mayor esperanza de vida, y vamos de camino a ser el primero.