Los tres pilares de la previsión social

Tres columnas para construir un adecuado “edificio” de previsión para los años de jubilación


El Estado de Bienestar sentó sus primeras bases en España en el periodo de la Restauración, con el establecimiento de la Comisión de Reformas Sociales del año 1883.

Fue en 1963 cuando la Seguridad Social moderna comienza a tomar forma, con la Ley de Bases de la Seguridad Social, que se hizo efectiva en 1967 y supone la base del sistema actual.

En el periodo 1964 a 1975 se constituye el entramado institucional que da forma a la Seguridad Social, y es el periodo de 1975 a 1988 en el que se produce la universalización del Estado de Bienestar.

Primer pilar: Seguridad Social

El sistema público de pensiones se encuentra bajo el paraguas del Estado, con el objetivo de garantizar la protección ante determinadas contingencias (enfermedad, desempleo, accidentes) y ante determinadas situaciones vitales, como la jubilación.

El sistema de pensiones está pensado para que toda la sociedad disfrute de cobertura, aunque sea básica, independientemente de que la persona haya cotizado o no.

Este pilar ofrece pensiones contributivas (aquellas en las que es necesario una serie de aportes previos, normalmente mediante cotizaciones, para el acceso a las mismas), y no contributivas (no requieren aportaciones previas y están orientadas a la cobertura de necesidades básicas).

Se basa en tres principios básicos:

  • Solidaridad (sistema de reparto): Las cotizaciones de los trabajadores en activo financian las pensiones que se satisfacen en ese momento.

  • Proporcionalidad: La pensión generada guardará proporción directa con las contribuciones que se han ido realizando y que han dado acceso a la misma.

  • Contribución: aquellos que no hayan contribuido con sus aportaciones, sólo tendrán derecho a la sanidad y a pensiones no contributivas.

Los trabajadores destinan una parte de su sueldo a la cobertura de los gastos de la Seguridad Social, que es quien paga las pensiones.

Segundo pilar: Previsión en la empresa

El segundo pilar está constituido por los sistemas de pensiones promovidos por las empresas (planes de previsión social empresarial, planes de empleo o seguros colectivos, entre otros) y que están orientados a generar ahorro privado para la futura jubilación de sus empleados.

Las aportaciones a estos planes pueden ser íntegramente por parte del empleador (promotor), o pueden estar formadas también por aportaciones de los partícipes (empleados).

Este pilar, a diferencia del primero, se basa en un sistema de capitalización mediante el cual cada trabajador cotiza para sí mismo, a través de aportaciones que se van capitalizando y que constituirán las futuras prestaciones.

Éstas dependerán de la cuantía de las aportaciones y de la evolución financiera de las mismas.

Tercer pilar: previsión individual

El tercer pilar está conformado por los productos de previsión que por iniciativa propia contratan los individuos con su entidad financiera o compañía de seguros.

Similar al anterior, está basado en un sistema de capitalización, en este caso cada persona va generando su propia “bolsa de ahorro” que se irá capitalizando hasta el momento del rescate, normalmente durante la jubilación.

El futuro de los tres pilares en España

España es un país con una fuerte prevalencia de la previsión pública que cuenta con un sistema de pensiones generoso en relación a los países de su entorno.

El sistema público de pensiones se encuentra en fase de reformas para garantizar su suficiencia y sostenibilidad ante los retos financieros y demográficos a los que se enfrenta.

Seguirá teniendo un peso mayoritario, pero necesitará de un fuerte impulso de los otros pilares, que deberán actuar de complemento.

Actualmente el segundo pilar necesita un mayor desarrollo para ponerse en línea a otros países de nuestro entorno, que en algunos de los cuales se cuenta ya con sistemas de auto afiliación de trabajadores.

El tercer pilar, por su parte, depende exclusivamente de la responsabilidad individual y son esenciales labores de concienciación y educación financiera para dotarlo del protagonismo que merece y necesita.