Entidades de Previsión Social Voluntaria (EPSV)

Las Entidades de Previsión Social Voluntaria son instituciones que ofrecen herramientas de previsión semejantes a los planes de pensiones, aunque con más contingencias y más límites de aportaciones.


Las EPSV están muy extendidas por el País Vasco.

El gobierno de esta región las define como “entidades privadas sin ánimo de lucro, de carácter voluntario y social que, en el ámbito del País Vasco, tienen como finalidad la previsión social complementaria de la Seguridad Social obligatoria”.

El objetivo de estos productos es que los ciudadanos puedan ir generando un ahorro periódico, orientado a largo plazo, que les permita disponer de los recursos necesarios para disfrutar del nivel de vida deseado al llegar a la jubilación.

Como los Planes de Pensiones, el dinero que van aportando los ahorradores se va invirtiendo en los mercados financieros, de acuerdo con el estilo de inversión y las características propias de cada EPSV, de la mano de una entidad gestora.

Características de los productos que ofrecen

La principal diferencia con los Planes de Pensiones tradicionales es que las EPSV permiten rescatar el dinero a los 10 años, pudiendo recoger todo el capital invertido durante ese tiempo.

Además, no dependen del Ministerio de Economía y Hacienda, como los fondos de pensiones sino, en el caso del País Vasco, del gobierno de la región.

Según la Federación de Entidades de Previsión Social Voluntaria, las EPSV ofrecen, además de la jubilación, las siguientes prestaciones:

  • Asistencia en centros sanitarios e intervenciones quirúrgicas

  • Incapacidad temporal o dependencia

  • Sepelios

  • Compensaciones económicas por vivienda o por cualquiera de los bienes laborales de los socios que perjudique el desarrollo de su actividad profesional o laboral

largo plazo

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Una de las características de las EPSV es su fiscalidad, ya que las aportaciones que se realizan cada año desgravan en el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), al reducir la base imponible.

En este sentido, se parecen también al Plan de Pensiones, aunque con dos diferencias notables.

Por un lado, aunque no hay límites en las aportaciones, el máximo anual que se puede desgravar es de 5.000 €, menor que los 8.000 € anuales que permiten reducirse los Planes de Pensiones en el resto del territorio español.

El límite aumenta si tenemos un ESPV de empresa, ya que las aportaciones realizadas por el empleador desgravan hasta 8.000 € anuales. Eso sí, en conjunto no pueden superar los 12.000 € anuales.

Otra de sus ventajas es que permiten traspasar el dinero de estos vehículos a otros, sin necesidad de tributar por los beneficios, al igual que sucede con los planes, lo que da flexibilidad al inversor para modificar su estrategia.

Rescatando la EPSV

A diferencia de los planes, todavía conservan un tratamiento favorable si optamos por recuperar el dinero en forma de capital, ya que la primera cantidad percibida tendrá el 40% exento (siempre que hayan pasado más de 2 años desde la primera aportación y que no se perciba por invalidez o dependencia).

El dinero también se puede rescatar en forma de renta, recibiendo una cantidad determinada cada mes, pero sin esa exención fiscal.

Donde sí se han igualado los EPSV y los Planes de Pensiones con sus últimas reformas ha sido en la liquidez.

Ahora, en ambos casos, el dinero se puede empezar a rescatar a partir de los 10 años desde la primera aportación, sin necesidad de esperar hasta la jubilación.

Además, existen supuestos especiales en los que se puede retirar el dinero aportado, como enfermedad grave, paro de larga duración, fallecimiento o incapacidad permanente.