Impuesto de sucesiones y donaciones

El impuesto sobre sucesiones y donaciones es un tributo que grava la transmisión de bienes y/o derechos por personas físicas


A pesar de que se trata básicamente de dos hechos imponibles distintos, sucesiones por un lado y donaciones por otro, se considera una sola figura impositiva que abarca las transmisiones mortis causa en el caso de la sucesión, e inter vivos en el de la donación.

Así pues, dentro de este tipo de impuesto, existen dos grandes ramas con una regulación desigual pero relacionada, y cuyo nexo está en el carácter recaudatorio de la adquisición que realiza el sujeto pasivo.

El impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados (ITPAJD) y el impuesto sobre sucesiones y donaciones son dos de los tributos que las Comunidades Autónomas recaudan íntegramente y sobre los que tienen una amplia competencia.

Los datos de ejecución presupuestaria reflejan que ambas figuras fiscales siguen caminos opuestos.

En el primer trimestre de 2018, las Comunidades recaudaron 2.076 millones por el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados, un 7,8% más que en el mismo periodo del año anterior.

Estos impuestos gravan la compraventa de viviendas de segunda mano y actos como la firma de una hipoteca. Su evolución suele reflejar la situación del mercado inmobiliario.

En cambio, el impuesto sobre sucesiones y donaciones ha seguido tradicionalmente una senda más errática, ya que no depende del mercado.

Los datos del Ministerio de Hacienda indican que, hasta el primer trimestre del año 2018, las Comunidades recaudaron por el impuesto sobre sucesiones y donaciones 790 millones, un 3,8% menos que en el mismo periodo del año anterior.

La caída de este tributo no solo está relacionada con un posible descenso del número de herencias, sino que también guarda relación con las medidas fiscales adoptadas por las Comunidades Autónomas.

La tendencia iniciada por la Comunidad de Madrid hace más de una década de rebajar el tributo se ha extendido, especialmente en el caso de transmisiones entre familiares directos.

El último informe del Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF) indica que cinco autonomías han rebajado el impuesto sobre sucesiones para las herencias entre familiares directos en 2018. Son Andalucía, Asturias, Castilla y León, Extremadura y Murcia. Solo han optado por subirlo Cantabria y Navarra.

Para las herencias del grupo I (hijos menores de 21 años), se pagan importes simbólicos en Asturias, Baleares, Canarias, Castilla-La Mancha, Galicia, Extremadura, Madrid, Murcia, La Rioja, Navarra y País Vasco.

En el resto de comunidades, no se tributa si se cumplen ciertas condiciones.

Por ejemplo, en Andalucía se ha fijado un límite de un millón de euros. Estas medidas explican en parte la caída de la recaudación en el impuesto sobre sucesiones.

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Las donaciones no tributan en el IRPF para quien las recibe, pero sí para quien las hace.

En otras palabras, si te donan una casa, por ejemplo, los donantes tendrán que tributar en la renta por la ganancia patrimonial que hayan obtenido.

En resumen, pagarán impuestos como si hubiesen vendido la casa, ya que para Hacienda no existe diferencia entre donar y vender.

Los dos elementos clave para calcular el impuesto sobre donaciones son el grado de parentesco y el valor del bien o derecho.

Aunque varía en función de cada Comunidad, cuanto más cercano sea el familiar, mejor.