Planificando la jubilación para una vida de 100 años

¿Cómo podemos saber si estamos ahorrando lo suficiente para vivir como queremos cuando dejemos de trabajar?


A la hora de planificar para la jubilación, hay que tener en cuenta el escenario en el que nos encontramos en la actualidad.

El escenario es completamente diferente al que vivieron nuestros padres y, por eso, debemos mirar al futuro de una forma diferente y replantearnos nuestros proyectos tanto personales, como laborales y financieros.

La esperanza de vida se ha duplicado en España en el último siglo, además, hay que tener en cuenta que no solo vamos a vivir más años, sino que vamos a gozar de una mayor calidad de vida, es decir, vamos a llegar a la jubilación más activos y con más ganas de hacer cosas.

Teniendo en cuenta que tener vidas más largas implica tener mayores gastos, antes de decantarnos por un determinado producto de inversión debemos definir nuestro proyecto personal, para así, después, ponernos a hacer números.

¿Estoy realizando una correcta planificación financiera para cuando deje de trabajar?

¿A qué edad me quiero jubilar?

¿Cuáles son mis objetivos vitales para cuando deje de trabajar?

¿Cuánto me van a costar esos objetivos?

Responder a estas preguntas nos va a permitir fijar nuestras metas y saber cuánto cuestan.

Es necesario realizar un ejercicio de planificación financiera que nos permita cuantificar nuestros objetivos para conocer nuestro déficit, la diferencia entre lo que necesitamos y lo que tenemos.

Como consecuencia, deberemos calcular cuál es la rentabilidad objetivo que le queremos que pedir a los mercados financieros y cuál va a ser nuestro perfil de riesgo.

Hay que tener en cuenta que al invertir nuestro dinero para la jubilación disponemos de un gran horizonte temporal de inversión que, será mayor cuanto antes empecemos a ahorrar y a invertir nuestro dinero.

Y cuanto antes comencemos, menor será el esfuerzo de ahorro anual.

Un ejemplo

Supongamos que queremos hacer un plan de ahorro e inversión para garantizarnos 2.000 euros mensuales + IPC de los 67 años a los 100 años y la pregunta que nos hacemos es: ¿cuánto tengo que ahorrar?

La respuesta sería diferente según el año en el que se empieza a ahorrar y la rentabilidad de la cartera que esperamos obtener.

Comenzar a los 25 años y tener un objetivo de rentabilidad del 2% nos exigiría ahorrar 18.850 € anuales, mientras que con un objetivo de rentabilidad del 4% necesitaríamos ahorrar la mitad (9.000 € al año) y con un objetivo del 6% menos de un tercio (4.300 € al año)

Si empezamos a los 45 años el esfuerzo de ahorro se duplicaría (36.000 € al año invirtiendo al 2%, 21.500 € al año invirtiendo al 4% y 13.000 € al año invirtiendo al 6%).

¿Dónde puedo invertir mi dinero?

Durante los primeros años de inversión -cuando todavía nos quedan más de 30 años para jubilarnos- podemos asumir más riesgo y apostar por productos financieros que inviertan la mayor parte de la cartera en renta variable y siempre de forma diversificada, tanto por sectores como por regiones.

De esta forma, cuando se vaya acercando la fecha de la jubilación, podemos ir reduciendo el riesgo, con productos mixtos para, más adelante, optar por uno más conservador para cubrir, al menos, la inflación.

Teniendo todo esto en mente, el mejor producto financiero siempre será el que se adapte mejor a nuestras necesidades y nos permita lograr el capital final que deseamos.

Contando con plazo y dependiendo del perfil de riesgo que asuma, el inversor alcanzará su rentabilidad objetivo.

Es importante tener en cuenta que siempre habrá incertidumbre y volatilidad en los mercados. Nadie tiene la bola de cristal para saber qué va a suceder en el mundo y cómo lo van a recibir los mercados.