Elegir un buen fondo de inversión (y a su gestor)

Asegúrate de que hacen lo que dicen y dicen lo que hacen.


Para elegir un buen Fondo de inversión no solo hay que comprobar los resultados recientes del mismo, esta referencia se utiliza en muchos casos como “barrera de entrada”, pero los datos demuestran que nada más lejos de la efectividad buscada.

¿En qué nos debemos fijar para tratar de equivocarnos lo menos posible?

Además de asegurarse de que hacen lo que dicen y dicen lo que hacen, y con sentido, es necesario asegurarse que que su proceso está trabajado y bien ejecutado, que los riesgos que asume no son desorbitados, que su filosofía de inversión cumple con lo que hace y también con lo que dice el folleto mandado y aprobado por la CNMV, que no hay contradicciones, que hay consistencia.

En definitiva, que, aparte de estar en manos de un gestor preparado técnicamente, es/son personas fiables y coherentes.

  • La proporción entre lo que tiene invertido y lo que gana cada año en comisiones, y/o dividendos.

Es decir habría que analizar el importe invertido en el equity de la gestora y/o en sus fondos, con respecto a lo que termina ganando, incluyendo las comisiones de éxito.

Ello nos puede dar una idea de qué pesa más en el consciente o subconsciente del gestor mismo a la hora de tomar decisiones.

Este porcentaje debería ir actualizándose de una manera regular para conocer su exposición a cada concepto. Y todo ello considerado en términos relativos comparado con sus activos totales.

Tener invertido por ejemplo 100.000 € en el fondo que se gestiona, cuando se está cobrando en comisiones anuales muy por encima de esa cifra, es poco significativo.

En este caso al menos, los términos relativos importan más que los absolutos.

  • Benchmark.

Vigile que se ajusta a la filosofía de inversión y a la composición de la cartera. Los benchmarks deben fijarse en función de la cartera y la filosofía, y no del nombre del fondo.

  • Comisiones.

Una de las razones que podrían justificar que los gestores activos no baten al índice a largo plazo es que las comisiones suponen una losa adicional.

Por tanto muy atentos a las mismas, sobre todo a las fijas. Son éstas las que no están ligadas al desempeño y desincentivan el foco de los resultados.

En cuanto a las comisiones variables, es necesario mirar al benchmark elegido y también al nivel mínimo establecido a partir del cuál se cobra, y cuál es su mecanismo de funcionamiento.

  • Análisis de las rentabilidades.

Aunque como ya hemos mencionado, no es un elemento definitivo, hay que tenerlas en cuenta si las contextualizamos.

En este sentido rentabilidades medias ocultan verdades puntuales y en algunos casos descomunales.

Por ello conviene averiguar qué es lo que produce la rentabilidad anual, qué años aúpan la rentabilidad media y desgranar los por qués.

  • Riesgo/Rentabilidad.

No importa sólo la rentabilidad, lo verdaderamente valioso es el binomio Rentabilidad/Riesgo.

Y el riesgo no medido como volatilidad, sino como los movimientos a la baja, no penalizando la volatilidad de los movimientos alcistas.

Algunos ratios que nos pueden proporcionar información al respecto podrían ser el Sortino Ratio, el information ratio y/o el más frecuente ratio de Sharpe.

Otro dato a vigilar son los drawdowns, o caídas desde el punto más alto reciente. Busquen estadísticas en vez de simplemente resultados.

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  • Alpha o Beta.

El gestor que recientemente lo hecho bien, puede deberse a dos razones (sin tener en cuenta el factor suerte que suele ser en muchos casos decisivo):

a) el mercado ha sido alcista y la cartera tenía una beta superior a 1 (la del mercado) o el mercado ha sido bajista y la beta era inferior a 1.

b) el gestor aporta Alpha independientemente de la Beta y del comportamiento del mercado, es decir tiene habilidad inversora, aporta valor.

No olvidarse de que la tendencia de ese Alpha es a disminuir, si no a desaparecer.

  • Active share.

Es la similitud, la coincidencia, entre la cartera y la composición del benchmark.

Si su valor es del 100%, no hay ninguna coincidencia. Si por el contrario es muy baja, hay mucha similitud en los valores y por tanto la comisión de gestión tiene poca justificación.

No es una señal de si el fondo es mejor o peor, si va a conseguir mejores o peores rentabilidades (sí de la dispersión de las mismas), es simplemente un indicador de si su gestor se merece cobrar la comisión que le está cargando por invertir en su producto.

  • Coherencia, Consistencia y Disciplina en el proceso.

Conocer en detalle el proceso de inversión y la disciplina en su ejecución.

Las cartas trimestrales y anuales deberían dar una visión sobre estos aspectos. Lamentablemente, la mayoría de las cartas se limitan a exponer simplemente datos o éxitos.

  • Transparencia.

La necesidad de conocer lo que se hace con su dinero, cómo se hace y el por qué de los resultados es fundamental.

Pocos gestores reconocen sus errores de manera explícita y casi ninguno explica por qué se ha producido.

  • Tópicos.

Este aspecto puede ser una señal contrarian, o al menos un aviso o alerta.

Cuanto más tópicos diga y más frases de famosos inversores repita, más atención hay que prestar a sus actuaciones.

  • Aparición en los medios.

Si cuanto mejor van sus fondos, más aparece en los medios, y cuando no van tan bien desaparece, ¡tengan cuidado!

  • Pronósticos.

Otra importante señal de alerta.

No somos buenos haciendo pronósticos, y por tanto si su gestor es pródigo en los mismos, midan sus palabras.

Otra opción es chequear cuántas ha realizado en los últimos años, y comprobar su acierto. Desde aquí nos atrevemos a decir que poco, muy poco, independientemente de su nombre o renombre.

  • Trayectoria vital (personal y profesional).

Analicen su camino hasta ahora (y si puede ser no sólo el profesional), pero pónganlo, una vez más, en contexto, vean cómo ha evolucionado, cómo se comportaba y cómo se comporta ahora.

La gente se comporta diferente dependiendo de las circunstancias.

Con estas características y ratios se puede obtener una idea aproximada sobre la persona y el producto con el que “indirectamente” nos vamos a asociar.

En cualquier caso, no olviden que nada es seguro, infalible, que independientemente de lo que hacemos o decidimos, hay un factor importante responsable de parte de los resultados que obtenemos, la suerte.

Se trata únicamente de poner los medios para que la suerte esté un poquito más de nuestro lado.

Llevar a cabo todo lo que hemos mencionado, no es una tarea sencilla.

Muchos de los aspectos sugeridos requieren un esfuerzo adicional de investigación y/o análisis, pero seguro que su dinero bien merece la pena el empeño.